jueves, 4 de diciembre de 2008

Arte y destreza mental, todo en uno

Para algunas personas solamente el hecho de enhebrar una aguja les resulta una tarea difícil. ‘El mundo de los hilos’ engloba una enorme variedad de técnicas de coser pero muy poca gente las lleva a cabo todas. Bien porque no saben, porque no les interesa o simplemente porque no han pensado si les gusta o no.
A medida que la sociedad ha ido evolucionando muchas técnicas de coser se han ido perdiendo. En la actualidad poca gente joven cose por hobby, por afición. Atrás han quedado esas niñas que seguían a sus madres y abuelas y aprendían desde muy pequeñas a bordar, hacer ganchillo, hacer encaje de bolillos… Pero no sólo hay malas noticias para este arte. Afortunadamente, muchas de esas niñas, que hace más de 50 años aprendieron, siguen elaborando maravillosas prendas con el hilo y el arte de sus manos.

Hoy, nos centraremos en el encaje de bolillos, un tejido ornamental elaborado a mano y considerado junto con el de aguja el único tipo de encaje auténtico. Este arte deriva del macramé, una labor de aguja de origen árabe, y de las técnicas de torneado utilizadas en la realización de borlas decorativas como remate de telas aunque su origen es incierto.

¿Les parece interesante? ¿Les gustaría aprender? ¡¡Tomen nota!!

Para elaborar el encaje se utilizan unos pequeños husos de madera de boj llamados bolillos y una almohadilla cilíndrica o cuadrada denominada mundillo que se apoya sobre las rodillas o sobre un trípode. A la almohadilla se fija un patrón de papel en el que está dibujado el diseño y por encima de éste se sujetan con alfileres los hilos (es recomendable plastificar el patrón para que no se rompa y poder hincar mejor las agujas). A continuación, se cogen las puntas de los hilos enrollados en los bolillos y se entrecruzan y anudan alrededor de los alfileres que la artesana encajera va clavando sobre el patrón. De esta forma, las hebras van pasando unas por encima de otras trenzándose, entrecruzándose y torneándose a voluntad hasta llegar al final del papel.

El resultado, sin duda, auténticas obras de arte. Toallas, guantes, centros de mesa, cortinas… un sinfín de prendas y adornos que ‘te dejan con la boca abierta’.
Parece fácil pero es un auténtico espectáculo ver cómo las manos de estas mujeres diseñan tan peculiares prendas.

Ana Pérez Borja, vecina de Villamalea, aprendió esta técnica desde muy pequeñita pero al tiempo dejó de practicarla, hasta hace seis años que se puso de nuevo ‘manos a la obra’ y se apuntó al taller de encaje de bolillos de esta población manchega. En total son quince mujeres las que lo forman y están dirigidas por una profesora que les da clases dos veces a la semana. Se trata de un grupo de aficionadas que, a pesar de todo lo que ha evolucionado la vida, siguen fieles a este arte que aprendieron de pequeñas. Asisten a numerosas concentraciones dentro y fuera de la provincia de Albacete y hacia el mes de mayo celebran una en esta población que llega a congregar a más de 100 mujeres. “El día que vienen da gusto ver a tanta mujer haciendo encaje de bolillos”, cuenta Ana.


Esta aficionada de 70 años explica los numerosos pedidos que tiene y se siente orgullosa de ello. “Tengo muchos pedidos, a todas las bodas que voy les regalo una liga a las novias”. Asimismo, confiesa que todo lo hace por las noches y que es un entretenimiento muy bueno.

¿Cuál es el secreto de este arte? No tiene. Todo lo hacen las manos.

2 comentarios:

César dijo...

Impresionantes fotos virginia!! La verdad que me has hecho pensar con eso de coser, porque yo ni tengo ni idea ni jamás pensé que fuera divertido...pero como dices, nunca lo he probado...

¡Bien por Virginia y su pueblo!

Asociación Encajeras de Bolillos "Ibn al Baytar" dijo...

Felicidades por el comentario.
Manolo