domingo, 15 de marzo de 2009

Cruzando el charco

Como muchos otros pueblos y ciudades de España, Villamalea recibe cada año a numerosos inmigrantes que vienen con la esperanza y objetivo de mejorar su nivel de vida y adaptarse al lugar donde llegan.
Hoy le dedico esta entrada a una familia chilena encantadora que se ha adaptado a la perfección en la población y es muy apreciada y querida por muchos villamalenses. Se trata de la familia Alfaro Orellana. ¿Quieren conocerla?

Luis Alfaro, padre de familia, llegó hace nueve años a Villamalea. Vino solo con el objetivo de trabajar para ahorrar dinero y poder traerse a su mujer y sus tres hijos. En esta población residía su hermana. Después de cuatro años trabajando consiguió traerse a su familia. Primero llegaron su mujer, María, y sus dos hijos menores, Fernando y Margaret, y hace tan solo tres años llegó la mayor de sus hijas, Gabi.

María y Luís

Fernando


En la actualidad, tienen su propia casa y llevan una vida como cualquier familia española. Todos aportan su granito de arena y si algo no falta en su entorno son las sonrisas, las bromas y la simpatía que desprende cada uno de ellos.

Margaret, Jano y Gabi


Asimismo, me gustaría hacer una mención a Neiva, hermana de María, Omar, su marido, Miguel, el hijo mayor, Claudia, la hija mayor y Manuel, el marido de ésta. Por supuesto sin olvidarme de sus hijos pequeños Nico, de cuatro años, y Javier, de tan sólo uno. Ellos también residen en Villamalea.

Margaret y Nico

Miguel


Y, como no podía ser de otra forma, estas dos familias chilenas nos enseñan uno de sus platos más ricos. Se trata del asado de un cordero. Luis Alfaro (Lucho para los amigos), el cocinero, nos explica su elaboración. Es muy fácil, tomen nota!!


- Se enciende un buen fuego
- Se parte el cordero por la mitad
- Se clava en dos hierros (uno para cada mitad) y se colocan en dos soportes, de manera que quede horizontalmente colocado encima del fuego.
- Este proceso dura unas cuatro o cinco horas durante las cuales se le tiene que ir dando vuelta, girando el hierro, y restregando romero por toda la carne.

Es fácil, ¿no? Pero… todo buen cocinero tiene su secreto, ¿verdad? El romero, antes de ser restregado por la carne, es remojado en una mezcla especial. ¿Qué será? Lucho dice que es la bendición!!

Sea la bendición o no puedo asegurarles que no tiene desperdicio y que está para chuparse los dedos, una servidora lo ha probado y ha repetido, jejeje.



Para terminar, me gustaría recalcar que estas familias son un ejemplo de que el mundo no tiene fronteras. ¡¡Gracias por ser así!!

2 comentarios:

miguelcarvajal dijo...

Viva la vida.

César dijo...

Me paso poco por el blog pero está muy currado, con imágenes muy ilustrativas