lunes, 30 de marzo de 2009

Una lastima

Hace un par de semanas, aprovechando el buen tiempo y el sol que nos regalaba cada día, pensé en bajar a pasear por el hijo predilecto de Villamalea (si recuerdan, ya hablé hace unos meses de éste: San Antón).

Cuando llegué, de repente, se dibujó una bonita sonrisa en mi rostro, mis ojos observaban como unos niños jugaban en el parque, otros intentaban meter algún gol en la pista de fútbol, un grupo de amigos preparaba una buena paella en uno de los asadores o simplemente la gente paseaba disfrutando del paisaje y del sol que alumbraba cada uno de los rincones del bello San Antón. Recuerdo que pensé, ¡¡que buena imagen para una postal!!

Fui avanzando, me acerqué al mirador y desde allí pude ver cómo un grupo de aficionados al motocross practicaban en el circuito. Una enorme humareda de polvo se levantaba del lugar y los motoristas se escondían tras ella. Pero el verdor de todo aquel paisaje y la suave brisa que rozaba mi piel se adueñaba de todos mis pensamientos.


Bien, seguí caminando hasta el monumento más característico del lugar, la famosa fuente de San Antón. Desgraciadamente, esa sonrisa que se había dibujado en mi rostro al principio de mi paseo se esfumó en milésimas de segundo. El lamentable estado en el que se encontraba aquella zona truncó el maravilloso día. Basura, montones y montones de hojas secas, de sarmientos, pintadas en las paredes y como colofón, la famosa fuente estaba atascada, ya no salía ni una sola gota de su ser. Una lástima, ¿no creen?





Me hubiera gustado poder seguir hablando de lo lindo y lo bello que estaba todo pero desgraciadamente las cosas no siempre funcionan bien.

1 comentario:

miguelcarvajal dijo...

¡Qué pena! Bien por contarlo.